Los sonidos del silencio

A veces, es necesario estar callado, permanecer al margen de las cosas, cerrar los ojos cuando la luz te busca; oír los sonidos del silencio.

Y es que a veces, lo decimos todo sin decir nada, y nuestra mejor canción es aquella que no tiene melodía, aquella que es imposible de escuchar.

Nunca quise que me vieras así para, quizás, no desilusionarte, llenarte la retina de falsos reflejos.

Tonto he sido, y mil veces me lo repito porque bien se que siempre has estado ahí y nunca te quejas de mi inconsciente ignorancia. Siempre he reconocido que soy bastante imperfecto, pero aún así soy verdadero.

Nunca te he tratado como segundo plato a pesar de que siempre te busqué detrás de la primera, siempre te he defendido a pesar de que me hablaran mal de ti.

En la vida a veces te dejan sin caja de bombones, o te tocan solo aquellos de chocolate amargo. Aún así, seguimos adelante porque retroceder es de cobardes, porque el viento nos empuja sin tirarnos al suelo.

Me gusta cuando callas porque es cuando mejor te escucho, te gusto cuando callo porque no digo tonterías.

A pesar de mi silencio, de mi ausencia, que sepas que no me he ido.

Si os preguntan por mi,
decidles que sigo vivo,
que el destino construí,
con retales del camino,
del que no debí salir.

8 comentarios sobre “Los sonidos del silencio

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