Me he vuelto a liar la manta a la cabeza y he vuelto a instalar Windows 10 en mi portátil Acer Aspire antes de que deje de estar disponible como actualización gratuita. Cosa esta que sucederá a finales de Julio, si no mal recuerdo.

Pero claro, yo no puedo tener Windows 10 como único sistema en mi portátil, así que le he instalado una distro Linux para tener dual-boot; la elegida ha sido Ubuntu, ya que dentro de mis preferidas no tiene ningún problema con UEFI + GPT y se amolda perfectamente al hardware de mi Acer Aspire E5-571PG.

Lo único por lo que lo he sentido ha sido por openSUSE Tumbleweed, la pobre no tiene culpa de nada, estaba sola como único sistema en el Acer Aspire y ha tenido que desaparecer para dejarle sitio a Windows y Ubuntu.

Pero bueno, así es la vida distrera, la que me conoce ya sabe a que se expone y siendo sinceros, Ubuntu es algo más ligerita que openSUSE. Ambas son grandes distros, eso si 😉

La idea es tener un dual-boot entre Windows y Linux, Ubuntu es este caso, y una partición común en donde almacenar y compartir Datos entre ambas con los mismos permisos de lectura y escritura.

Si bien ya hace tiempo que se puede escribir en particiones NTFS desde Linux sin muchas complicaciones, este tipo de sistema de archivos no me convence para Linux ya que es exclusivo para Windows.

FAT32 también es compatible con Linux pero ya está anticuado y todos conocemos sus limitaciones, las más notable la imposibilidad de almacenar archivos superiores a 4 GB.

El elegido ha sido exFAT, es la evolución o relevo de FAT32 y cuenta con soporte nativo en Windows y OS X, y en Linux solo hace falta instalar un paquete, o dos, según distro. Igualmente no hay mayores problemas para usarlo en Linux y no suele petar ni dar errores.

Teniendo en cuenta todo esto había que repartir el disco duro de 1 TB del Acer entre Windows y Ubuntu, dejando una jugosa partición para almacenar Datos y que sean accesibles en ambos sistemas.

Windows – Datos – Ubuntu

  • Windows (NTFS)
  • Datos (exFAT)
  • Ubuntu (raíz en ext4 y Swap)

Así ha sido como me he organizado, instalando primero Windows en NTFS, una instalación en limpio con una ISO bajada desde la propia web de Microsoft. La licencia ya la toma de la BIOS del Acer.

Una vez Windows instalado y actualizado he creado, desde el propio Windows, utilidad de discos, una jugosa partición en exFAT para guardar mis Datos o archivos preferidos.

Al final del disco he dejado otra buena partición, esta sin formato, para instalar Ubuntu. A esta partición le doy formato desde Gparted en el propio Live de Ubuntu antes de comenzar la instalación.

Recordemos que todo esto se está llevando a cabo en un sistema UEFI, con Secure Boot desactivado, y en un esquema de particionado GPT.

Al instalar Windows 10 bajo estas premisas ya te crea automáticamente su partición de recuperación y la del arranque UEFI.

Dejar como pequeño apunte que yo siempre, por costumbre, suelo hacer una partición solo para el sistema y otra para Datos. Nunca hago Home aparte en Linux ni en Windows guardo nada en el directorio personal ni en OS X tampoco, en su defecto lo guardo todo en otros sitio, hablo de cosas que quiera guardar para siempre no de archivos temporales o configuraciones de la carpeta personal. Así, si algún día peta el sistema, solo se pierde esa partición mientras mis cosas está a salvo el la partición separada de Datos.

Aquí pueden ver ambas particiones en Windows, donde la que he llamado Kernel es la de sistema.

Y aquí vemos todas las particiones del disco duro, las propias de Windows y las de Ubuntu.

Como dije antes, una vez ya tenía Windows instalado y la partición exFAT hecha, a continuación era la hora de instalar Ubuntu.

Ubuntu en Raíz y Swap

Inicio desde el live de Ubuntu y en el espacio que dejé sin formato, abro el gestor de particiones Gparted y creo la partición donde irá la raíz, en ext4, y como última partición la de intercambio Swap para Ubuntu.

Las particiones de Windows por supuesto no se tocan desde Ubuntu si no te lo quieres cargar.

Ya con la raíz y la swap para Ubuntu, cierro Gparted y arranco el instalador del sistema.

La instalación es sumamente fácil, tan solo debemos indicarle a Ubuntu la partición de UEFI, en mi caso sda2, la de Windows, indicarla como partición de arranque UEFI y bajo ningún concepto marcarla para formatear.

El instalador de Ubuntu no reconoce particiones en exFAT, así que la partición de Datos en exFAT que hice desde Windows no la toco pues no me deja elegir sistema de archivos por lo que tampoco puedo elegir punto de montaje. Esta la dejaremos para cuando Ubuntu ya esté instalado.

Luego asignamos al instalador la partición raíz y la swap antes creadas y seguimos con normalidad todo el proceso de instalación de Ubuntu.

Ubuntu nos instalará GRUB y nos agregará Windows, si no aparece entrad a la BIOS y en prioridades de BOOTEO poned a Ubuntu por encima de Windows. Si podéis entrar en Ubuntu de esta forma pero no ha agregado a Windows, montando la partición del sistema de Windows, es decir, abrir la carpeta de Windows desde Ubuntu, abrimos la terminal en Ubuntu y le tiramos un sudo update-grub. También podéis pasaros por aquí.

Antes de seguir adelante debemos asegurarnos que podemos leer y escribir en particiones exFAT desde Ubuntu, para ello solo tenemos que instalar un par de paquetes y luego reiniciar para que hagan efecto.

sudo apt install exfat-fuse exfat-utils

Auto-montando la partición de Datos en exFAT en cada inicio de Ubuntu.

Ahora llega la razón principal del artículo, el poder tener disponible la partición exFAT en cada inicio de Ubuntu lo mismo que lo está en Windows.

Si bien podemos entrar a esta partición desde el navegador Nautilus, con nuestra contraseña, lo ideal es que esta partición se monte con permisos al iniciar el sistema, así cualquier programa, ejemplo un reproductor de música, podrá acceder con normalidad a esa partición para reproducir un directorio de música.

Abrimos Gparted y con el click derecho del ratón picamos en información en esa partición, en mi caso en sda5, para saber su UUID y así agregarlo al /etc/fstab.

Ya que sabemos el UUID solo tenemos que agregar la línea al /etc/fstab, donde figure el punto de montaje y las diferentes opciones de la partición; permisos etc…

En mi caso las particiones para compartir datos siempre las monto en /media/datos y quedaría así.

UUID=AP3B-D45A /media/datos exfat defaults,auto,umask=000,users,rw 0 0

Con nuestra línea agregada y guardados los cambios reiniciamos y ya está, ya tenemos disponible en cada inicio esta partición Datos en exFAT también desde Ubuntu, así podemos compartir sin problemas archivos entre ambos sistema operativos.

Como habéis podido ver, Ubuntu no necesita mas de dos particiones para funcionar, así que no hace falta tanto embrollo. Windows sin embargo si necesita algunas más, particiones que crea el mismo.

En el caso de Ubuntu hemos tenido que agregar la partición exFAT al fstab después de instalarlo, esto es por que el instalador de Ubuntu no admite o no es compatible con exFAT, quizás en instaladores de otras distros no pase esto y si sea posible asignar este formato de archivos y punto de montaje desde la asignación de particiones en el instalador.

Si se quiere elegir NTFS o FAT32 para esta partición de datos si deja, pero en mi caso creo que es mucho mejor la opción exFAT, que además de en Windows y Linux también se puede acceder de forma nativa desde OS X.

Espero les sea de utilidad 😉

Que la fuerza los acompañe.

Referencias exFAT fstab | Miguel Angel Quiñones