Déjate llevar, mira siempre al frente y mantén el paso firme, deja que tus huellas se hundan en el suelo, eso es señal de que tomas impulso para avanzar y ser más fuerte.

Déjate llevar y no te importe llorar por el camino, las lágrimas son síntoma de que aún eres un ser humano, de que aún recuerdas que se siente en el éxito o en el fracaso.

Déjate llevar y no hagas caso de aquellos que siembran tormentas con malas palabras, que buscan darle la vuelta a una sonrisa para convertirla en una disputa, que viven tan “estrechos de mundo” que no conocen nada mas allá de sus propias barreras.

Déjate llevar y no mires para atrás más de lo necesario, y no tengas miedo a equivocarte por que estarás forjando tu propio futuro, tu propio carácter, tu forma de decirle al mundo “este soy yo y si no te gusta es lo que hay”, así que deja paso y no molestes.